domingo, 11 de agosto de 2013

Desde muy pequeña odie las vacaciones (siento que aun no debo decir que cuando era pequeña, si apenas cumpliré veinte añitos). Me quedaba demasiado tiempo para estar sola con mi cerebro y siempre me he tenido miedo.
Estas vacaciones me asombre de ver tantas cosas en mi que yo no sabía que podía sentir. No creí que yo fuese capaz de odiar con la fuerza que odie, ni de perdonar de la manera en que perdone, y con la misma fuerza con que odie, amo, amo demasiado. Y los extremos hacen daño.
Hace una semana pensaba que yo era una mala persona, algo que desde pequeña no quería ser. No me explicaba como es que podía tener esa serie de pensamientos malvados, sentía que me estaba enfermando de odio. Me asuste demasiado. Tuve demasiado miedo de verme así. Miedo de actuar. Pero si llegaba a actuar era porque amaba demasiado a los míos, y no tolero, no puedo con la idea de  que alguien los dañe. No dormía, me sentía mal. Hasta me sentí hipócrita ya que estando en camino a ser médico tenía el enfermo deseo de herir a alguien. Pero ayer deje de ver así a esa persona, vi sus errores, vi sus problemas y deje de odiarla. No lo quiero como parte de mi vida, pero puedo seguir viviendo sabiendo que esta persona sigue con la suya. Y sentí que me "cure". Y es así como ya no me siento un asco de persona. Porque se que el motivo de mi odio, también sufre y no es que me alegre de que sufra, pero puedo ver que ya tiene su castigo.  Y es justo. Lo que espero para esta persona es que también se "cure", porque también se enfermo de odio, pero lo peor que tiene es que no tiene a quien amar y ojala la vida le ayude con eso.

Ayer me di cuenta de que no tengo porque juzgarme tanto, fui capaz de controlarme y eso cuenta mucho, me equivoque porque soy humana. Y no soy ni seré la misma persona siempre. ¿para que juzgarme?
Y esto planeo decirme todas las mañanas, para darle un poquito de descanso a mi alma.

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