sábado, 15 de marzo de 2014

Quizás...

Tal vez un día puedas hablar de mi como hablas de tu gato. Con la misma ternura, con una sonrisa enorme, con la voz llena de dulzura. Ojalá un día yo pueda ser como tu gato y extrañes mi presencia junto a tu ventana o extrañando mi voz como extrañas sus ronroneos.
Ojalá yo un día quiera dejar de ser como tu gato. Ojalá un día te des cuenta de que también el calorcito de mi cuerpo puede hacerte falta, puede ser bonito. Y quizás, hasta pueda ser necesario.

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