sábado, 29 de octubre de 2016

Volver

Dije que no lo haría.
Pero no pude aguantar.
He borrado las cosas más vergonzosas, no todas, pero si muchas. Las que quedan son para recordarme a que grado de estupidez puedo llegar. 
Aaaay Dios. Líbrame de mis burradas.
Volveré a lo que quería, a maullarle al aire y a poner poemas. A contar mis situaciones vergonzosas. Y procuraré dejar de escribir mis cursilerías tristes. Ya fue demasiado. 
Me han pasado cosas graciosas! Un señor guapo que podría ser mi padre que me andaba coqueteando y como lo deje frustrado (agradecida debería estar de gustarle a la gente, lo sé) la cuasi muerte por rayo, la caída a media calle en un desfile (donde nadie se digno a ayudarme pero bien que se reían), la clase de cirugía en que casi me cargo una lámpara, un proyector y a un doctor, las peleas ridículas en la facultad, accidentes mosntruales, mi búsqueda de hogares para perritos desamparados en zonas peligrosas, mi salida nocturna para socorrer a una amiga ebria... Si tengo vida, lo juro. Tal vez escribir me sirva, últimamente para hablar ya no sirvo. 

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