miércoles, 30 de noviembre de 2016

Como una ola

Grabé tu nombre en mi barca, me hice por ti marinero
Para cruzar los mares surcando los deseos
Fui tan feliz en tus brazos, fui tan feliz en tu puerto
Que el corazón quedó preso de tu cuerpo y de tu piel

Me hice por ti todo lo que no era, todo lo que no sabía que podía ser, para poder quedarme contigo. Digamos que te he seguido por medio país para abrazarte, para estar feliz. Mi hogar eres tú. 

Como una ola tu amor llegó a mi vida
Como una ola de fuego y de caricias
De espuma blanca y rumor de caracolas
Como una ola

Muy rápido y muy intenso. Y arrastrando todo me dejó desnuda. Lo inundó todo.

Y yo quedé prendida a tu tormenta
Perdí el timón sin darme apenas cuenta
Como una ola tu amor creció
Como una ola

Asustada estaba. Pero me deje llevar. Creció mucho y me llenaba el corazón.

Bajé del cielo una estrella en el hueco de mis manos
Y la prendí a tu cuello cuando te dije te amo
Pero al mirarte a los ojos vi una luz de desencanto
Me avergoncé de mi estrella y llorando me dormí


Y te lo dije sin pensar. Se me hacía un regalo demasiado bonito y grande para darte y siempre quise dártelo. Decirte, gritarte, escribirte que te amaba. Pero vi ese desencanto demasiadas veces. Y me dormí llorando cientos de veces. Y me avergoncé de mi mil veces más.

Como una ola tu amor llegó a mi vida
Como una ola de fuerza desmedida
Sentí en mis labios tus labios de amapola
Como una ola

En verdad fue con fuerza desmedida. Te adoraba de verdad. Estaba loca, demasiado loca de amor. Todo era bueno contigo. Todo lo malo se me olvidaba al besarte. 

Y me escapé contigo mar adentro
Sin escuchar las voces en el viento
Como una ola se fue tu amor
Como una ola

Sin escuchar a nadie. Sin importarme nada. Me he ido tras de ti.

La canción es tan bonita que no puedo con ella. La cantidad de imágenes en mi cabeza cuando la escuche armaron una película preciosa, pesada, triste y dulce. 

sábado, 26 de noviembre de 2016

Llanto bueno

Lo primero que alguien te dice cuando estas llorando es que dejes de hacerlo. 
He pasado los últimos días conteniendome para no llorar, para no verme triste. Y hasta que dejé de contenerme me sentí mejor. Probablemente me deshidrate un poco. Y fue raro porque inmediatamente después de despertarme, sin pensar en si debía o no, me deje caer y lloré hasta que me dolieron los ojos. Otra vez no sé como manejar esto. Se que estoy en una crisis depresiva, que si tengo un problema con eso. Y bajo ese pensamiento me digo a mi misma que se pasará en unas semanas y volveré a la normalidad, tengo la esperanza de que en enero por fin pueda pasar al psiquiatra. Entre tanto procuro mantenerme entretenida, procuro hacer las cosas bien, comer, estudiar, hablar con la gente, pero en las noches se descompone todo, cuando no tengo ante quien mostrarme bien y me da una ansiedad tremenda, porque sé que es el peor momento para ponerme así. Sin contar que la vida no ayuda, los problemas en casa están tomando colores oscuros que no quiero voltear a ver. Y yo sé que podrían ponerse más grandes y entre más lo pienso peor me va. Busco soluciones y aunque las encuentro siento que todo se me escurre de las manos. Que no puedo proteger a la gente que quiero solo con mis intenciones. Sé que yo no puedo cambiar las cosas. 
Sin contar mi vida académica que me tiene con el alma en un hilo, pero al menos me mantiene en pie, soy consciente de que no puedo tirarme a morir ahora. No hasta que termine el módulo.
Y mi vida en pareja que bueno, por más que estoy segura de tomar las decisiones correctas siento que no puedo afrontar el peso que conllevan. Que es demasiado para mi. Y aunque las cosas mejoren poco a poquito, me siento tan abrumada en estos días que el peso de errores viejos me doblan la espalda. El nombre de ese fantasma viejo me araña el corazón. 
Creo que solo me queda seguir llorando y aguantarlo todo.

jueves, 24 de noviembre de 2016

No es el momento

No es el momento para que escriba, para que piense ni para que sienta.
Y por supuesto, me pongo a escribir, a pensar y a sentir.
Estoy perdiendo el suelo de nuevo. Me esta costando mucho trabajo enfocarme porque estoy aterrada de la vida. De fallar. Entonces meto la pata perdiéndome en laberintos que me armo en la cabeza. 
Me disperso.
No pasa nada.
Tengo el corazón muy grande. Radiológicamente comprobado. Un corazón grandote para una niña demasiado pequeña de cerebro. Ay Dios, todavía no crezco. 
Me faltan taaantas cosas por vivir. Me falta mucho de todo. Mucho que leer, mucho que pensar y mucho que sentir. Necesito pensar en lo que viene y no en lo que está atrás. 
Ojalá pasen rápido los días. De las cosas que me construyo, siempre salgo mejor después de haber estado muy mal. Y actualmente estoy mal, no tanto, pero si un poco.