martes, 21 de febrero de 2017

Te digo adiós, amor, y no estoy triste...

Te digo adiós, amor, y no estoy triste.
Gracias, mi amor, por lo que ya me has dado,
un solo beso lento y prolongado
que se truncó en dolor cuando partiste.

No supiste entender, no comprendiste
que era un amor final, desesperado,
ni intentaste arrancarme de tu lado
cuando con duro corazón me heriste.

Lloré tanto aquel día que no quiero
pensar que el mismo sufrimiento espero
cada vez que en tu vida reaparece

ese amor que al negarlo te ilumina.
Tu luz es él cuando mi luz decrece,
tu solo amor cuando mi amor declina.
Rafael Alberti

viernes, 3 de febrero de 2017

Lluvia

Estaba completamente bloqueada. Las cosas que comúnmente me duelen me dejaban una sensación rara, pero no podía llorar. Era extraño sentir dolor... pero sin sufrirlo. Algo así. Era como: me están rompiendo el corazón de nuevo, pero estoy bien. No lloro, no me duele, me dejaba fría únicamente, estaba vacía. 
Y es por eso que abandonaré las pastillas en cuanto pueda hacerlo. No puedo vivir sin sentir aunque es genial hacerlo, pero tengo que dejarlo porque de alguna estúpida manera es el dolor quien te enseña a no equivocarte. Aún así tener el cerebro despejado me hizo reconsiderar muchísimas cosas. El dolor me nublaba completamente el juicio así que sin el, al final de todo la experiencia fue buena. No me dejaré morir de nuevo. 
Aunque tenga el corazón desgastado.
Aunque este sola.
Podré con mi vida. Llorar tambien ayuda a sanar, es como cuando llueve, el agua lo lava todo y las cosas se ponen como nuevas, mas brillantes o coloridas. Cambia el olor y el tacto de todo. Pasa lo mismo cuando lloramos, podrá ser una tormenta terrible y dejar mil señales de que estuvo ahí rompiendolo todo, pero en algún momento acaba y cuando vuelves a mirar todo está lavado y fresco. 
He pasado mucho tiempo intentando dejar de llorar, ahora no. Lloraré lo que sea necesario. 
Y bueno, aceptaré las cosas como son, tal vez no soy la mujer más fuerte del mundo, ni la más bella ni la más inteligente. Y apuesto a que me romperán el corazón cien veces más, me sentiré estúpida todas esas veces y lo arreglaré y volveré a caer... hasta que tenga el corazón tan desgastado que ya no pueda seguir igual y entonces la vida cambiará como siempre cambia. Solo no dejaré que me consuma de nuevo, a final de cuentas, se puede vivir así y se puede disfrutar de muchas cosas aunque sufras otras.
Fuerza y valentía son las únicas cosas que necesito. 
Dejemos que llueva.